• Comprar libros

    Comprar libros en Bogotá está resultando otro de los lujos que sólo pueden darse las clases privilegiadas. Sin embargo, existen opciones. Me encanta la librería Lerner. Allí encuentro una oferta enorme de títulos sobre diferentes temas que por supuesto me gustaría tener, conservar y leer cuando tenga el tiempo. No obstante, los precios son exorbitantes. El canon Anagrama es de mis preferidos pero cada libro cuesta entre treinta mil y cincuenta mil pesos (entre doce y veinte dólares aproximadamente). Ahora, ¡qué me dicen de las novedades! Decía que existen alternativas: las bibliotecas, los amigos, los libros online, las librerías de segunda, el mercado de las pulgas y el Centro cultural del libro. En este lugar me encuentro conque están vendiendo algunos títulos que quiero tener a buen precio y nuevos. Allí uno regatea con el librero. Allí no te ofrecen tinto y los libros huelen a desinfectante e insecticida. Pero con la plata que tienes para comprar tres libros en Lerner te puedes llevar seis o hasta diez libros (si el librero está sin desayuno). Pero sigo siendo fetichista (o estúpido). No sólo me sigue gustando la Lerner sino los libros nuevos, el olor a papel y a tinta, además comprar en esa librería ayuda a cubrir sus gastos (de paso a enriquecer al librero y a la editorial), y le llega también un pequeño porcentaje al autor del libro. De otro lado, nunca fui capaz de robar un libro y creo que no seré capaz (alternativa que algunas personas eligieron). Por tanto, mi biblioteca es modesta: unos cuantos Ecos, otros tantos Saramagos, Fuentes, Hammetts, tengo hasta Coelhos, un batiburrillo de literatura colombiana, latinoamerica, europea, algunos diccionarios... en fin. A veces me pregunto ¿por qué debo seguir comprando libros? Bueno, otros coleccionan zapatos, muebles, cajas de cigarrillos.

  • Un escritor es alguien que escribe

    El título no es de mi invención. Se lo debo al escritor profesional irlandés André Jute quien publicó Escribir un thriller. Aunque no existen fórmulas para ser escritor, leyendo este libro infiero una serie de cuestiones importantes de la producción escrita que muchos escritores latinoamericanos y europeos en general no revelan. Por ejemplo ¿cómo se escribe? Obtenemos muchas respuestas casi todas de origen romántico, oculto y secreto, casi místico, porque la mayoría de escritores si no están inspirados por la divinidad, por las musas, por el alcohol o las drogas, creen que escribir es un acto mágico trascendente, al que pueden acceder sólo los iniciados.

    Pues no creo en eso. La escritura de novelas ha dejado de ser un ritual oculto, y con suficiente tiempo y planificación un ama de casa puede escribir una saga como la de Harry Potter y hacerse millonaria.

    La figura del escritor profesional no existe en Colombia. Los que existen, aún piensan que fueron elegidos por el destino para la tarea. Recuerden a García Márquez diciendo que le pasa la antorcha de la genialidad literaria (¿exagero?) a Jorge Franco.

    Pues bien, el libro de Jute sin ser un libro de recetas aterriza la escritura de thrillers, la baja de la nube, y revela algunos de los secretos del oficio. Así que los que sientan que necesitan ser genios para ser escritores se equivocaron de época. Algunos aspiran a ser Cervantes, otros a disfrutar del dinero como John Grisham.

  • Mi primer post

    Queridos lectores:

    Como estos espacios están hechos para la escritura espero poder construir mi propio decálogo, así que empezaré por el primer principio:

    1. Ser honesto: creo que es lo esencial en la escritura, no sólo escribir de lo que yo sé, he leído, he tenido la experiencia, he investigado, dudo, cuestiono, siento, sino también de lo que parte de mis convicciones. Así no intentaré halagar a nadie, ser simpático u odioso. Trataré de ser yo mismo, crítico y claro.

    Miguel.

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